
Tortuga gigante usada como medio de transporte.
Los kushus no son la forma más rápida ni más cómoda de viajar por Ki, pero sí la más eficiente según el lugar al que quieras dirigirte. Estas bestias, una especie de tortuga gigante marina, con un caparazón de unos dos metros de diámetro, capaces de avanzar por la arena del desierto como si patinaran sobre hielo, pueden estar viajando hasta veinte días sin parar. Con un solo empuje de sus aletas, pueden deslizarse varios kilómetros. Normalmente se usan si se deben recorrer largas distancias de terrenos sin demasiados desniveles.
El viajero tan sólo debe instalar una montura encima y en largos viajes, como en este caso, incluso puede instalar una pequeña tienda donde pasar la noche mientras se desplaza sin perder horas. Uno de los principales problemas que conlleva montar un kushu, es que es muy difícil acostumbrarse a sus impulsos; cada vez que hace uno, acelera la velocidad de forma considerable y, a medida que avanza, se va frenando, hasta el siguiente. El proceso, continuo y repetido, provoca que muchos jinetes acaben como un pato mareado.
El otro gran problema es que hay que estar constantemente revisando el rumbo, pues los kushus siempre viajan en línea recta, sin preocuparse de barrancos, lagos o paredes que se puedan cruzar en su camino. Cuando han empezado a deslizarse, siguen siempre la misma dirección. Y es por eso que el jinete debe estar comprobando constantemente que lleven el rumbo adecuado y, si es necesario, poder modificarlo.
Para hacer tal cosa, se dispone de dos cuerdas atadas a las dos aletas delanteras. En el momento del impulso se deben subir las cuerdas de forma que las aletas ofrezcan más o menos resistencia contra el suelo, y así se puede llegar a desviar el rumbo.
Cada diez años hay una congregación de kushus. Vienen de todo el territorio de Ishtar y se situan a su alrededor por tamaños. El paisaje se transforma como si hubiera miles y miles de colinas, cada vez más grandes, hasta llegar a la gran colina de Murguba. Este espacio, ocupado durante las reuniones de kuzus, está deshabitado pues todo el mundo en Ishtar sabe de la existencia de estas reuniones y que cuando pasan los kusus arrasan con todo. Lo que crece entre congregación y congregación sirve para saciarlos cuando están allí.